Si estás a punto de trabajar con un diseñador gráfico (¡hola!), lo primero que tienes que saber es que el diseño no empieza con el Illustrator abierto y una taza de café en mano —aunque eso sí suele estar presente. Un buen diseño comienza mucho antes, y si tú como cliente entiendes el proceso, las posibilidades de que obtengas algo increíble aumentan exponencialmente.
Así que acompáñame, porque te voy a contar cómo funciona esto sin tecnicismos aburridos y con buen humor.
1. Todo empieza con una conversación
Antes del color, la tipografía o el logo, viene la charla. No es una entrevista de trabajo ni una cita a ciegas (aunque a veces se siente así), pero sí es una conversación profunda donde tú me cuentas todo sobre tu marca, tu visión, tus sueños, tus dudas existenciales… lo que haga falta.
¿Qué quiero saber? Qué haces, cómo lo haces, por qué lo haces, y qué quieres transmitir.
Spoiler: si tú no lo tienes claro, también te ayudo a descubrirlo, pero si ya tienes una idea sería perfecto.
2. Investigación, estrategia y referencias
Este paso es como la etapa de investigación de un detective. Me meto en tu mundo, estudio a tus competidores, analizo tendencias, y busco referencias visuales que nos sirvan de punto de partida.
¡Y no, no se trata de copiar! Se trata de entender el contexto para construir algo único, coherente y con propósito, así que te sugiero que saques esas ideas de imitar a tu competencia, debemos desarrollar tu esencia o la de tu marca.
3. El concepto: donde la magia empieza
Aquí nace la gran idea. El concepto visual. Esa chispa que conecta lo que tú eres con lo que quieres proyectar. Lo traduzco en una propuesta estética con sentido y que comunica de verdad.
Piénsalo así: si tu marca fuera una persona, este sería su estilo, su personalidad, su voz y hasta cómo se peina.
4. Diseño, ajustes y refinamiento
Ahora sí… Adobe mode: ON.
Empieza la parte gráfica: paleta de colores, logotipo, tipografías, estilo fotográfico, formas, composiciones. Todo basado en lo que definimos.
Y sí, hay revisiones, porque tu opinión es clave. Pero siempre guiadas, con criterio y sin perder el norte (ni la estética, por favor confía en mi).
5. Entrega y acompañamiento
Te entrego todo lo que puedas necesitar: archivos organizados, editables, manual de uso si hace falta, y mi corazón un poquito también.
Y si formas parte de una membresía de trabajo continuo, la historia no acaba aquí. Seguimos evolucionando tu marca, adaptándola y creciendo juntos.
Algunas cosas que debes saber antes de empezar
- Tener prisa mata la creatividad. Planifica con tiempo, el buen diseño no se hace en una tarde.
- No necesitas saber de diseño. Pero sí estar dispuesto a involucrarte y comunicarte conmigo con apertura.
- Menos es más. Muchas veces, una buena identidad no necesita adornos o cosas que te parezcan lindas, sino precisión.
- Confía. Si elegiste bien a tu diseñador, confía en su proceso, experiencia y visión.
En resumen…
El diseño no es solo lo que ves. Es el resultado de muchas decisiones estratégicas, investigación, sensibilidad artística y conversaciones profundas.
Y si estás buscando a alguien que no solo diseñe, sino que te acompañe, te guíe, y traduzca tus ideas en algo real y poderoso… bueno, ya sabes dónde encontrarme 😉
¿Quieres conversar sobre tu proyecto?
Estoy justo aquí, envíame un correo y te responderé prontito.
